Franscisco Antonio Soto

Franscisco Antonio Soto

 

 

 


Como reza la contraportada de su más reciente libro, Relatos de un caribeño que se bañó en el mar dulce, Francisco Antonio Soto afrontó el mayor reto de un narrador: hacer un libro de fácil relectura inmediata. Un riesgo que, por obvias razones, permite en el caso de un libro, conocer sus defectos y ver sus debilidades. Podría pensarse que este arrojo es motivado por una seguridad creativa total, o por una arrogancia personal; pero al conocerle, Francisco Antonio Soto se revela, además de como el buen escritor que es, como un hombre humilde y sencillo, de trato agradable y generosidad al responder.

«Mi libro nació recorriendo las calles de Buenos Aires, penetrando, disfrutando, hurgando y mirando las caras de la ciudad; hablando con la gente, percibiendo a Buenos Aires sensorial y extrasensorialmente; y a la vez, añorando todo mi pasado y mi presente. O sea, es un contraste de sentimientos y emociones que se gestaron de forma espontánea. Entonces aproveché esos momentos para escribir para mi, para los míos, y espero que también para los demás. Deseo que este libro sea un estímulo al lector, para seguir adelante cualquiera sea su labor, su oficio, su pasión», asegura.

«En verdad tiene características autobiográficas mezcladas con la utopía, con el ensueño, y que procuran seguir mostrando el camino que comencé con mi primer libro de relatos, que es escribir sobre cosas que a todos los seres nos pasan. El lector encontrará esa simbiosis entre lo real y lo que parece fantasía, que en mi concepto no lo es y no lo será. La vida está por descubrirse, llena de cuestiones que parecen imaginación, cuando en realidad todo lo que pensamos, palpamos, sentimos y percibimos es real y posible. La vida está llena de cuestiones que parecen insignificantes y créanme que no lo son. Se suceden a nuestro lado y deben ser vistas y llevadas al papel. Porque lo intrascendente para otros es eminente para mi. Y en ese contexto, escribir, y escribir relatando es sustancialmente maravilloso. Apreciarán en la obra varios aspectos: lo que algunos llaman fantasía, mi inclinación hacia la importancia del medioambiente y la naturaleza, el respeto a la familia, la soledad instantánea y poética, algo de erotismo, la derivación de lo cotidiano. Como dije, es una composición de vida.

»Por cierto, debo confesar que varios relatos no fueron incluidos en la obra, porque parece que esperan un turno misterioso para aparecer en otra obra, quizás en el futuro», comenta cuando se le pregunta por lo que espera que los lectores obtengan al leerlo. Y además agrega: «Mi mundo es el mundo de los relatos, y en ese mundo general, extenso, inagotable, diverso, inmisericorde, surgen queriendo y sin querer, subrepticiamente, muchas historias en las que el lector encontrará siempre la sorpresa de la mixtura. Mi lápiz abarca un poco de poesía, un poco de cuento, un poco de novela, que el lector podrá identificar, criticar, opinar y eso lo respetaré siempre. Pero mi deseo es sencillo, relatar y ser conocido como un simple relator».

«Espero que los lectores puedan imaginar. Ese es mi principal objetivo interactuar con el lector e instigarlo a escudriñar, a meditar. Soy amigo de los finales inesperados y más abiertos. Desearía que también el lector pueda convencerse algún día que todo está conectado, equilibrado, relacionado. Me gustaría robarle una sonrisa, inspirarlo a querer la vida, a curiosear historias en medio de todo lo que nos pasa, porque todo lo que sentimos, lo que percibimos, eso es digno de ser considerado y relatado».

Ganado a la escritura

Soto es abogado y ha ejercido labores profesionales a lo largo de su vida, siendo incluso asimilado a la Fuerza Armada Nacional. Cualquiera pensaría que no es precisamente alguien inclinado a la escritura, pero esa vocación tocó su puerta desde mucho antes de empezar a materializarla:

«Sí. Creo que la vida me ha preparado para esta nueva faceta. Me hice abogado en el año 1984 y luego de años de ejercicio entré en la existencia militar en el año 1989, compaginando ambas tareas, combinándolas, armonizándolas. Luego se separaron, debido a que en el año 2004 tomé la decisión de retirarme de la vida castrense por propia solicitud, y continué únicamente con el Derecho, jubilándome como abogado en el año 2013. Pero todas esas aventuras de vida, me permitieron adentrarme en la docencia universitaria, en la judicatura, en la asesoría, en fin en los problemas y diatribas de personas e instituciones para mirarlos y tratarlos de cerca, creciendo mi experiencia desde luego. A la vez, nunca he dejado a un lado mi amor por la familia, el valor del deporte y mi apego por la naturaleza. Creo, que toda esta conjunción de envolturas me ha hecho un ser más sensible, abierto y desprejuiciado frente a todo lo que me rodea. Por otra parte, recuerdo que era un niño de 4 o 5 años y escribí mis primeros poemas y se los leí a mi madre y a mi tía Silvia; y luego escribí unos cuantos poemas y unas cartas más para enamorar a mi actual esposa, lo cual me dio resultado porque atraje a la mas dulce, inteligente y hermosa compañera. No pasé de allí y el tiempo transcurrió. Pero los cánones formales en el derecho y en la fuerza militar, me obligaron a escribir únicamente para los demás. El derecho, la vida militar, la docencia universitaria, la judicatura me obligó a escribir para las demás personas en medio del marco unilateral de una labor profesional. Y ahora ha cambiado todo, gracias a Dios ha cambiado todo a partir del año 2013, pues decidí abrazar la escritura creativa como signo particular, característico, y con ello tratar de escribir para mi mismo. Espero alcanzar algún día el apelativo de escritor, y estoy consiente que el resto de mis días estaré en una lucha permanente por escribir, por narrar historias, por escribir relatos».

En tal sentido, actualmente se encuentra trabajando en un nuevo proyecto: «Estoy acabando mi tercer libro de relatos, que se hacen cada vez más intensos, más espontáneos, más míos. A la vez, estoy aprovechando la ocasión para seguir leyendo, mirando, aprendiendo de la naturaleza y de todo lo que me envuelve».

Cuando se le pregunta sobre sus influencias, la primera respuesta es predecible: «Leo bastante»; como no podría ser de otra forma en un hombre tan cercano a las letras a pesar de no estar formado en ellas. Y luego, más en profundidad, comenta: «Desde la Biblia hasta libros de poca importancia. Sin embargo, mi autor preferido que leo con devoción es José Rafael Pocaterra y sus Cuentos Grotescos, que se arrimaron a mi vida desde chico y quedé impresionado por ese tipo de lectura. Me deleitan especial y principalmente los trabajos de Miguel Otero Silva, Jorge Luis Borges, Manuel Mujica Láinez, Roberto Arlt, André Maurois y Herman Hesse. Y me apasiona el cine. En verdad deseo que alguno de mis relatos de cualquier libro, pudiera inspirar al cineasta y animo a Ediquid a explorar esa vía».

Justamente en relación a la editorial, nuestro autor parece estar satisfecho: «Felicito a Ediquid como empresa nacional, a sus directores, ductores, colaboradores, por ser jóvenes emprendedores y arriesgarse en una sociedad atacada, convulsionada. Admiro y aprecio su talento, su intención de ser mejores, de inventar y ser diferentes, su entrega, que estoy seguro no tiene techo visible, por lo que anhelo verla subir y subir al nivel más alto.

»Y con respecto a mi obra, debo decir que me gusta mucho la labor de Ediquid. Estoy muy contento. Me atrajo sobremanera el material empleado, los diseños y los conceptos que trazaron. Y tengo que acotar algo muy importante, aprecio la capacidad de trabajar en equipo, trabajar con respeto al autor y a su obra, colocando su mejor esfuerzo y dedicación. Esa humildad hace la diferencia. Mi agradecimiento a Ediquid por acompañarme en mi segunda obra de relatos. Los abrazo permanentemente».

Queríamos animar a Soto para que nos diera sus coordenadas en redes sociales, pero fiel a su cálida personalidad, nos dijo: «La mejor red social que uso es el abrazo».


Relatos de un caribeño que se bañó en el mar dulce, Francisco Antonio Soto